Contrario a lo que pudiesen imaginar, dedicaré estas líneas a mis amigos colocolinos. O mejor no. Voy a dedicarlas a todos los románticos viajeros que innumerables veces han tenido que responder la insidiosa y funcional pregunta: ¿Por qué chucha erís de la U?
Quizás a ustedes no les ha pasado, sin embargo, yo suelo preguntármelo frecuentemente. ¿Por qué chucha soy de la U? ¿Por qué siempre nos pasa la misma wea? ¿Por qué me haces sufrir tanto equipo de mierda? ¿Por qué te quiero tanto, por la chucha? Una respuesta sencilla sería apelar a la adscripción: “Yo soy de la U porque mi taita es de la U” (o algún símil como mi abuelo, mi tío o mi mejor amigo). Respuesta sencilla y eficaz, pero incapaz de explicar la particularidad de la mística azul. Cualquier cuico o indio podría apelar al mismo argumento.
Los hinchas de la U tenemos un espíritu milenarista. Al igual que aquellos primeros cristianos, o aquellos “esclavos de negros” propios del reinado de Henry Cristophe en Haití, o aquellos catequistas que “rallaron la papa” con la teología de la liberación en los años 70s, los hinchas azules compartimos la “irracionalidad”, la pasión profunda y la espera impaciente por un momento que está por llegar. Vivimos a la espera de un tiempo mejor, un lugar donde logremos desarrollarnos plenamente, un “nuevo orden” donde seamos nosotros los mejores, los únicos, los salvados.
Por definición, el espíritu milenarista no puede sino estar ligado a grandes tribulaciones. La ignominia del descenso a segunda división, esas liguillas de promoción que nos tenían con el alma en un hilo (mientras el indio ganaba la libertadores), la injusta eliminación en la copa libertadores del 96, se podrían comparar a la persecución de los romanos, la experiencia de la esclavitud y a aquella impotencia ante el sistema de los teólogos latinoamericanos.
Si, está bien, estoy exagerando.
A pesar de aquello, no podemos negar que gran parte de nuestra historia es el relato de una pasión, una dialéctica entre amor y odio que nos moviliza e identifica más que a ninguna otra fanaticada. Pues bien, agradezcamos estas vicisitudes que nos enamoran cada vez más, que nos hacen gozar estos triunfos como si fueran el último, que nos obligan a heredar a nuestros seres queridos este sentimiento inigualable.
Por eso, la próxima que les pregunten: ¿Por qué chucha erís de la U? No les respondan esta wea que les comento. El milenarismo azul no responde a una lógica racional. Sería tan inútil como explicar la sensación de estar enamorado. Respondan, simplemente: Puta compadre... tendrías que ser de la U para darte cuenta.
Felicidades a todos
* Esta nota fue escrita el 8 de Julio, el día después de que la Universidad de Chile obtuviera el título de Campeón del Torneo de Apertura 2009. Como pueden ver, no importando el contexto, la nota siempre se mantiene vigente.

3 comentarios:
Gran texto. Felicitaciones. Cuando uno lee textos así el corazón azul late más fuerte y con más ganas.
Yo, por mi parte, tengo una teoría que mezcla un poco de mercado y otro poco de los valores que identifican a las personas. Cuando tenga más tiempo la terminaré de redactar y la publicaré en mi blog. De más que también la publico por @udechile.
Saludos y aguante la U.
Reitero mis felicitaciones por el texto...
Diste en el clavo...
la respuesta a ¿Porque xuxa eris de la u no existe en el lenguaje?
En mi blog... también escribí hace un tiempo algo...
dedicado a la hinchada de verdad!
http://fcorrea.cl/2009/07/12/%C2%BFcual-es-el-mejor-equipo-del-futbol-chileno/
saludos!!!
Estimados Camaradas....
para completas este texto leamos este informe...QUE NINGUN AZUL BIEN NACIDO VOTE POR ESE PAYASO DE PIÑERA...por gente como esa es que nuestra U no tiene un estadio, sufrio el despojo y el castigo...
disculpen, me emocione...cada dia paso por el parque araucano y siento que ese pedazo de tierra es azul....
Publicar un comentario